¿Apartamentos de turistas ruidosos? Nunca

Aprovechando las vacaciones de verano, muchos propietarios que no se quedan en casa deciden poner en alquiler sus viviendas. Por esta razón, el número de alquileres se ve incrementado por turistas de corta estancia. Lamentablemente, una gran proporción en la costa de la Comunidad Valenciana es turismo de borrachera.

En los alojamientos del tipo Airbnb, la situación además se complica porque el propietario no tiene prácticamente el control de la elección del huésped. Al contrario que un inquilino de larga estancia, éste no es entrevistado. No suelen conocer las normas de la comunidad que garantizan la convivencia pacífica con el resto de vecinos. Sólo tienen que pagar su noche y dejar el apartamento en buen estado. Debido a ello, una tranquila comunidad de vecinos puede tornarse un infierno.

En consecuencia, se complica también el control de quién realmente es un arrendatario o simplemente alguien que se ha colado a aprovechar la piscina de una finca privada. Estos ocupantes temporales no suelen mostrar el mismo respeto por las zonas comunes y las normas de la comunidad.

A diferencia de los hoteles, los turistas que deciden alquilar un apartamento no tienen ningún tipo de control respecto a la hora de entrada y salida o el nivel de ruido producido.

Al comienzo de cada verano, la policía recibe numerosas denuncias por ruidos de ocupantes desconocidos en su edificio. Es más, incluso los administradores de fincas ven aumentadas las consultas de personas cansadas de la alta rotación de inquilinos irrespetuosos en su edificio. En AGAD somos expertos en la materia, y por ello hoy les explicamos lo que necesitan saber y les animamos a contactarnos sin compromiso para estudiar su caso en concreto.

CÓMO IMPEDIR VIAJEROS RUIDOSOS EN TU COMUNIDAD

En primer lugar, la legislación está compuesta por leyes que protegen tanto al ocupante del apartamento turístico como a los residentes que sufren las molestias. En el artículo 33 de la Constitución Española se refleja el derecho y disfrute de la propiedad privada. El Código Civil recoge los derechos de los propietarios en el artículo 348. Además, las Administraciones Públicas exigen determinadas normas y licencias para poder constituir un apartamento con denominación de turístico.

En segundo lugar, los propietarios de un edificio con pisos turísticos están protegidos por la Ley de Propiedad Horizontal. En su artículo 7 y 9 se prohíben las actuaciones molestas, peligrosas o ilícitas así como todo aquello prohibido por los estatutos de la comunidad. Además, se determina un uso adecuado del inmueble y sus zonas comunes.

Si alguno de los propietarios de nuestra comunidad quiere hacer un dinero extra y alquilar su apartamento por unas semanas, los habitantes del edificio no tienen por qué ver perturbado el funcionamiento de las normas de siempre y horarios de descanso. Se deben notificar dichas actuaciones para permitir el inicio de un proceso judicial.

Una vez comenzado el proceso judicial se prohíbe el uso de inmuebles como apartamentos turísticos en toda la comunidad. Esta prohibición es posible siempre que se demuestre que no se está garantizando el cumplimiento de normas de convivencia incumpliendo así la Ley de Propiedad Horizontal. Una vez que los estatutos de la comunidad prohíban estos usos inadecuados del inmueble no habrá más que notificar el incumplimiento para el cese de la actividad. Si el propietario no parara su actividad de alquiler de corta estancia tras dicha prohibición se vería expuesto a los tribunales.